Colaboradores:Coima Julgo
Dino Poggi Querol


jueves, diciembre 29, 2005

Ídolo de multitudes, ídolo de la jerga y ídolo del ya famoso ?nadies?, ídolo para la hinchada aliancista que en reiteradas oportunidades le dijo su vida y en reiteradas oportunidades le grito ?el goleador?.

Waldir Sáenz, sin dudarlo debe de haber sido uno de los jugadores más controvertidos de la última época en el fútbol peruano. Apareció a finales del año 1992 (para ser más exactos en un partido contra el Sport Boys en el Nacional de Lima si mal no recuerdo) y se consolido en el año 1993 resultando uno de los goleadores indiscutibles del Campeonato Nacional. Paso el 93, y llegamos a finales de los años 90 (en ese lapso salió goleador en distintas oportunidades en el cuadro de La Victoria y también salió en múltiples oportunidades en la sección espectáculos y hasta policiales, una que otra oportunidad, de los distintos diarios de la ciudad de Lima, pero era Waldir pues! Y a los dirigentes más le importaba que se fallara 80 goles en un partido y que metiera uno cada dos) y anclo en el Colorado Rapid Estados Unidos, a los 6 meses regreso sin pena ni gloria, a las justas había hecho goles y retorno aduciendo que extrañaba hasta el perrito del barrio del costado de su barrio.

Volvió al Perú, jugó en el Sporting Cristal y al año siguiente volvió al extranjero a jugar por el Unión de Santa Fe de Argentina, nuevamente la misma historia, jugó poquísimos partidos, metió dos goles y no paso absolutamente nada bueno con él en el extranjero.

Volvió al Perú, pero esta vez para ser un destinado a quedarse en el país, regreso al Alianza Lima y nuevamente fue la misma historia, fallarse goles increíbles y hacer más noticia con vedettes, con policías, con hijos / as no reconocidos y etc.

Ahora de él se dice que va al Sport Boys del Callao, lástima que no le quieran hacer darse cuenta que lo suyo es más jocoso en la página de espectáculos que en los terrales de las canchas del Perú.



Coima_Julgo blogged at 2:35 p. m.



lunes, diciembre 05, 2005

Maurinho Mendoza y Carlos Cumapa, dos jugadores que al final de su carrera se lograron identificar con la camiseta del Cienciano del Cuzco, lo recuerdo vivamente pero tengo una imagen que difícilmente se me olvidara, era finales del año 1998 y se jugaba un partido definitorio para el Sport Boys justamente contra Cienciano ? que diametralmente opuesto no jugaba por ningún logro -, se jugaba el pase a la final del campeonato descentralizado y desorganizado peruano de 1998 para jugar contra Universitario de Deportes.

El Boys iba al Cuzco con un puntaje de 41 puntos, 2 puntos más que sus más cercanos ? y únicos con posibilidades de alcanzarlos - perseguidores, el Club Alianza Lima y el Sporting Cristal. Alianza jugaba con el Juan Aurich de Chiclayo de local y el Sporting con el Centro Deportivo Municipal también de local. Si el Sport Boys ganaba no había mayor discusión, la final era Universitario contra Sport Boys, pero si empataba y sus perseguidores ganaban sus partidos quedaba fuera de la final del Torneo Clausura (Dado que, en caso de empate en puntaje se definía en una final pero por diferencia de goles el Boys quedaba fuera). Se jugo la fecha y los resultados fueron de la siguiente manera: Cienciano 0 ? 0 Sport Boys, Sporting Cristal 7 ? 2 Centro Deportivo Municipal, Alianza Lima 2 ? 1 Juan Aurich.

De esa forma el Boys quedaba fuera de la disputa por cualesquiera de los títulos en juego, pero, quiero volver al párrafo inicial, a la imagen que difícilmente se me olvidara, acabo el partido en el Cuzco, pero de pronto los jugadores del Cienciano comenzaron a saltar como si hubieran ganado el Campeonato, incluso hasta dieron la vuelta olímpica, por haber empatado un partido que encima no les daba derecho a nada !!!!!.

Pero, la verdadera razón eran los 40 mil dólares americanos que tenían como ?bolsa? por asegurarse de que el Boys no les ganaré, me podrán discutir que es bueno incentivar para ganar, pero, responderé como siempre respondo, una persona en su labor cotidiana tiene que ser incentivado por un rival para hacer correctamente su trabajo ¿?, o más simple aún, si una persona va a una institución pública y le paga a un funcionario para no hacer la cola y que los papeles que necesita se los de en cinco minutos y no en dos días como a cualquier persona, que es eso, no es exactamente la misma situación que la descrita con el Cienciano del Cuzco.

Hechos así malogran uno de los fines del deporte, que es la sana y libre competencia, ganar por que de eso se trata el juego, no salir a perder o a ganar por un incentivo, es tan corrupto el funcionario público que lo acepta para hacer su trabajo como el jugador que lo acepta.


Coima_Julgo blogged at 7:52 a. m.


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